LAS PIFIAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA

mayo 5, 2011 at 11:36 pm Deja un comentario

Por Marciano Durán

Andamos en moto sin libreta de conducir.

Y así nos va.

Porque para andar en moto por estos días sólo se precisan dos cosas: moto y ganas.

Entonces chocamos, pisamos, caemos y rodamos.

Con las computadoras hacemos lo mismo. Parece ser argumento suficiente para manejar una computadora el tener una al alcance de la mano. Por lo tanto… las chocamos en cualquier esquina en que se cruce una web con un blog, un muro de Facebook con un e-mail.

Lo que pasa es que viene ganando la cultura de “hacer” a la de “conocer”, la de “usar” a la de “saber”, la de “tener” a la de “aprender”. Me da la sensación de que estamos frente a una generación de usuarios con mucha tecnología, mucho tiempo a disposición, poco sentido común, escasa información y reducidas ganas de cuestionar lo que va recibiendo en sus monitores.

Está bien… estoy generalizando. No debo hablar de una generación, debo hablar de millones de usuarios de teclado fácil.

¿A dónde voy?

A la falta del más mínimo criterio para cuestionar lo que nos llega.

Desechando autores

Acá va un ejemplo personal para tratar de explicarlo:

Desde hace unos años, mi texto “Desechando lo desechable” circula por el ciberespacio con distintos títulos: “Me caí del mundo”, “Por qué todavía no tengo DVD” y “Para mayores de 40” (entre otros). Y con la firma de Eduardo Galeano (que no soy yo). Así que traté de entender por qué estaba sucediendo eso. Calculo que fue así:

Este dedito reenvió mi texto y este otro lo recibió. Y como aquel que se sube a una moto solamente porque tiene moto, este otro dedito resolvió compartirlo con alguien de su entorno; entonces, hizo los deberes: copió y pegó. Y copiar, recortar y pegar -algo que hacíamos sin muchas complicaciones en la escuela- ahora está apareciendo como una materia difícil de salvar en internet.

Sin apoyar convenientemente el cursor, a este otro dedito se le quedó, seguramente, sin pintar la primera parte del texto y la última: el título y la firma. Y este pícaro gordito lo recibió y pensó:

“¡Ta’ lindo, lástima que no tiene título!” Entonces, hizo justicia por mouse propio, buscó en la crónica una frase que sirviera de título y la mandó para el principio. Y éste otro dedito le puso la sal: “Esto se parece a las cosas que escribe Galeano”. ¡Y sí! se ve que se olvidaron de ponerle la firma. Y bueno… yo se la pongo”.

Y los pícaros gorditos se la comieron, toda…todita.

Y ahí anda, rebotando y multiplicándose en cada computadora en la que cae. Y tuve que escribirle a mi admirado Galeano para contarle lo que estaba pasando. Y el texto siguió creciendo.

Era poco creíble lo que sucedía: foros, encuentros de políticos, congregaciones religiosas, programas de TV, congresos de salud, obras de teatro, reuniones de ecología, convenciones de profesionales y programas de educación incluyeron nuestro texto con la firma de Galeano. Y el texto (que es coherente) comenzó a reciclarse a sí mismo. Un par de veces por año alguien propone un nombre nuevo y lo recicla vía internet. Se traduce al inglés, al francés, al italiano, al alemán, al portugués y al catalán. Forma parte de presentaciones teatrales, se proponen homenajes a Galeano, aparecen power point muy bonitos que recorren la red, los diarios de papel de distintos países lo publican y se comercializa de mil maneras: audio, posters, i-book, cuadritos, CD y hasta camisetas con frases del texto.

Todos toman naranjada y el pobre naranjo nada.

Y no está mal.

La naranjada debe ser para los que la toman y los naranjos –hasta donde yo sé- no consumen naranjada.

Los naranjos se alimentan de otras cosas.

Pero siento cosquillas en la barriga.

Mis tres textos más exitosos son tuyos

Entonces, Galeano empieza a recibir felicitaciones en cada lugar que llega.

Y aclara desde México: “Porque en mi larga vida de escritor, los tres artículos que más repercusión tuvieron y por los que me paran en la calle para felicitarme y circulan con mi firma en internet, no son míos. Uno se refiere a ‘Las cosas viejas’, otro se llama ‘Por qué no tengo un DVD’, lo cual es falso, porque sí tengo, y otro se titula “Mi nieta Sofía” y yo no tengo ninguna nieta Sofía. El drama mío es que mis tres textos más exitosos son tuyos, y no míos, así que cada vez que me felicitan en la calle, diciéndome cosas como: es lo mejor que escribiste, qué maravilla, yo me pongo a deshojar la margarita para ver si me mato o no me mato”.

Hacé una prueba.

A vos te hablo. Al que está leyendo esto.

Escribí “Me caí del mundo” entre comillas en un buscador y a continuación colocá la palabra “Marciano”.

Aparecerán 600 páginas que vinculan mi nombre con este texto. Pero, si a continuación, en vez de “Marciano”, ponés “Galeano”, el resultado son ¡6.500 quinientas páginas!

“No consigo andar por el mundo tirando cosas” y el nombre de este extraterrestre ofrecerá 10.000 versiones. Asociada al autor de la Venas Abiertas aparecerán: ¡48.000 páginas!

Podría seguir con más ejemplos, pero tengo la sensación que ya me creyeron.

Algo malo está pasando en internet. Están sucediendo cosas feas en la red de redes.

Parece que un grupo importante de usuarios de internet anda manejando sin libreta y se ha subido a los autitos chocadores.

(Continúa en la próxima edición)

Advertisement

Entrada archivada en:Uncategorized. Etiquetas:.

Asamblea de Copropietarios en Punta del Este El caño de Gran Hermano

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Trackback este articulo  |  Suscríbete a los comentarios vía RSS Feed


Calendario

mayo 2011
L M X J V S D
« ene   jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Mensajes recientes


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.